La Policía Local perseguirá las molestias de petardos en estas fiestas, para evitar también historias como la de Pancho, un perro muerto por un infarto.

Y es que, en estas fechas ya se sabe, y es por ello que, el Ayuntamiento de Jerez ha publicado el bando municipal donde se recogen las normas establecidas para la venta, suministro y uso de material pirotécnico establecidas en el Real Decreto 989/2015, de 30 de octubre, por el que se aprueba el reglamento de artículos pirotécnicos y cartuchería y en las Ordenanzas de Policía y Buen Gobierno de esta ciudad.

En el bando se establece la prohibición de venta y suministro de material pirotécnico “en aquellos establecimientos que no cuenten con las preceptivas licencias gubernativa y municipal”. Asimismo, queda prohibida la venta de productos pirotécnicos “a aquellas personas que manifiesten de forma clara que pueden encontrarse bajo los efectos de bebidas alcohólicas o sustancias estupefacientes”.

También se recoge en el bando, en su artículo tercero, que los artículos pirotécnicos no se comercializarán para personas por debajo de las edades mínimas establecidas en estas tres categorías: categoría 12 años, en la que “se podrá vender a mayores de 12 años artificios de pirotecnia de muy baja peligrosidad y nivel de ruido insignificante destinados a ser usados en zonas delimitadas, incluidos los artificios de pirotecnia destinados a ser utilizados dentro de edificios residenciales”. En la categoría 16 años, “se podrá vender a mayores de 16 años artificios de pirotecnia de baja peligrosidad y bajo nivel de ruido destinados a ser utilizados al aire libre en zonas delimitadas; y en la tercera categoría, queda limitado a mayores de 18 años “el uso de artificios de pirotecnia de peligrosidad media destinados a ser utilizados al aire libre en zonas de gran superficie y cuyo nivel de ruido no sea perjudicial para la salud humana”.

Además, el bando establece que la manipulación o disparo de cohetes, petardos y en general fuegos artificiales “está prohibida salvo que se cuente con autorización municipal expresa. En todo caso se deberán tomar las precauciones debidas para evitar accidentes y molestias a las personas en vías y espacios públicos dentro del término municipal”.

Y es que la Policía Local, en colaboración con el resto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad, velarán “por el estricto cumplimiento de este bando y denuncie todas aquellas infracciones que sean cometidas en aplicación de la legislación vigente al respecto”. En este sentido, se especifica que “la infracción de la misma comportará la incoación del oportuno expediente sancionador y la incautación del material pirotécnico, incluyendo aquellas partidas encontradas en establecimientos o puntos de ventas no autorizados”.

Detonar petardos en la vía pública, aparte de estar prohibido por casi todas las ordenanzas municipales, tiene efectos perniciosos sobre los perros. Ansiedad, miedo descontrolado, taquicardia o, en algunos casos, la muerte. Estas navidades nos hemos topado con historias como la de Pancho, un perro muerto por un infarto. Entre otros casos de perros atropellados o defenestrados al intentar huir del pánico que les producen los petardos.

La fobia de las mascotas a los fuegos artificiales y las tormentas está bien documentada por los usuarios. Y por varios estudios que muestran que casi la mitad de los animales sufren alguno de los efectos de una gamberrada que entre los humanos es molesta. Pero que entre las mascotas puede ser letal o conducir a algo parecido al "estrés postraumático".

El doctor Gregory Berns, neurobiólogo especializado en el comportamiento canino, describía así el comportamiento de los perros ante la explosión de petardos o fuegos artificiales. Berns señala que los perros no tienen "la capacidad de racionalizar su ansiedad, y puede que sufran una forma más cruda e intensa de terror". Y eso los que tienen suerte de estar en las casas: la detonación de petardos cerca de un perro puede dañar su oído de forma irreversible.

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